HIDROCARBUROS NO CONVENCIONALES

 

Los hidrocarburos "convencionales", que se han explotado tradicionalmente desde hace más de un siglo, son exactamente los mismos que los llamados no convencionales. La principal diferencia es la forma en que se encuentran almacenados, tanto el gas como el petróleo. De hecho, para la industria, todos los hidrocarburos que no se encuentran alojados en formaciones "convencionales" son "no convencionales". Esto significa que hay varias formas de hidrocarburos "no convencionales".

 

Muchas personas creen que el petróleo y el gas se encuentran en napas, cavernas o lagos subterráneos. Pero nada más lejano a la realidad. No hay tal cosa. Durante años, las operaciones estuvieron dirigidas a la búsqueda y extracción de petróleo y gas alojados, bajo tierra, sí, pero en rocas repletas de poros microscópicos. Algo así como una esponja. El gas y el petróleo se alojan en dichos poros. Como esos poros están interconectados entre sí, el gas y el petróleo pueden moverse por el interior de la roca. A veces, quedan "entrampados" por una roca más compacta que no los deja pasar. Eso es un yacimiento de hidrocarburos convencionales. Pero veamos ahora algunos ejemplos de hidrocarburos no convencionales:

 

Los petróleos extrapesados, tan densos que a simple vista se ven como rocas, y se pueden extraer con palas.

 

El metano atrapado en formaciones de carbón.

 

Metano atrapado en el lecho congelado de los mares.

 

En este caso nos ocupa un tipo de formación, muy compacta e impermeable (los poros no están interconectados entre sí, como en el caso de las convencionales). Estas formaciones, que en inglés reciben el nombre genérico de shale y que para los geólogos son esquistos o lutitas, dependiendo de su composición, han sido los lugares en donde el petróleo y el gas se formaron. Por eso también reciben el nombre de rocas generadoras o rocas madres. Este último término -rocas madres- puede llevar a confusiones. No se trata de la roca madre del planeta Tierra, sino de apenas un estrato, que puede tener decenas a centenas de metros de espesor. Son solo la "madre" de los hidrocarburos. Por debajo se continúan decenas a cientos de kilómetros de otras formaciones rocosas. 

 

Las rocas generadoras (el shale, esquistos y lutitas) han resultado fisuradas por procesos físicoquímicos naturales. En algunos casos, por esas fisuras, una parte de los hidrocarburos migró, en general, en dirección hacia la superficie (algunos llegaron; otros quedaron atrapados en lo que llamamos "trampas" o yacimientos convencionales). Pero buena parte de los hidrocarburos quedó allí, atrapada en la roca generadora.

 

Afloramiento de shale, fisurado naturalmente

 

                           Alta permeabilidad                                                                         Baja permeabilidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

En la Argentina, hablar de extraer el shale gas, el shale oil o el gas o el petróleo de esquistos es, precisamente, ir a buscar los hidrocarburos allí, en las formaciones en las que se generaron.

 

Como se encuentran distribuidos en millones de poros microscópicos que, a diferencia de los reservorios convencionales, no están interconectados entre sí y, por lo tanto, no pueden desplazarse por el interior de la formación, es necesario generar artificialmente vías para que puedan fluir hacia el pozo.

 

Se trata, en definitiva, de reabrir las diminutas fisuras en la roca generadora, creadas por la naturaleza durante la formación de los hidrocarburos, y hoy cerradas por el peso de kilómetros de roca depositados sobre ella.

 

Para eso se utiliza una técnica denominada estimulación hidráulica, fractura hidráulica o fracking, en inglés, desarrollada hace casi 80 años y utilizada regularmente en nuestro país durante el último medio siglo (para mejorar la permeabilidad de los yacimientos convencionales), y que consiste en inyectar a presión un fluido formado básicamente por agua y arena (99,5%), más el agregado de algunos aditivos químicos (0,5%), extremadamente diluidos.

 

Si la fisura se abre gracias a la acción de la presión del agua, es necesario garantizar que quede abierta una vez que la presión disminuya. Es por eso que al agua se le agrega arena. La arena ingresa a las fisuras y las apuntala para impedir que vuelvan a cerrarse. A partir de ese momento, por esas fisuras abiertasmenos de un milímetro y apuntaladas por los granos de arena pueden fluir los hidrocarburos hacia el pozo para permitir su extracción.

 

Vale decir que la extracción de hidrocarburos convencionales y no convencionales tiene muchos puntos en común (la perforación del pozo, por ejemplo), y sólo difieren en que la segunda requiere, sí o sí, estimulación hidráulica (el ya célebre fracking).

 

Una vez terminada las operaciones, el pozo queda en producción varios años e, incluso, décadas.

 
 
 
Hidrocarburos convencionales y no convencionales son exactamente los mismos. Lo que cambia no es el petróleo ni el gas, sino el tipo de roca en la que se alojan.